12 Nov 2023

Un arreglo entre el análisis y el chat GPT

Deseo de hallazgo

Maximiliano Alesanco

Un paciente consulta porque recientemente se auto diagnosticó con Trastorno de Asperger, a partir de introducir sus “síntomas” en el chat GPT. Sobre esto dice que le generó alivio ya que pasó “50 años sin entenderse con la gente” y ahora sabe por qué. La consulta se da por recurrentes escenas de desencuentros con familiares, amigos y partenaires sexuales en los últimos tiempos. Repetía constantemente episodios de discusiones dónde manifestaba una salida impulsiva ante situaciones que no comprende ante las cuáles se siente profundamente ofendido. Le seguían momentos de angustia al no encontrar la explicación de los mismos. Luego de un tiempo de entrevistas comenta que diariamente realiza búsquedas constantes en el chat GPT, lo que le ayuda cotidianamente a “interpretar las relaciones humanas”. El sujeto evidencia que al no poder instrumentar lalengua, él termina siendo su instrumento. Su habla es descriptiva, vacía, referencial, carente de metaforización, y es ante esta imposibilidad dónde parece recurrir a la IA. Se lleva bien con el “lenguaje binario”, pero no con la “comunicación humana” encuentra allí un saber pleno que le indica cómo debe sentirse o actuar en determinadas circunstancias. El análisis se transformaría en la excepción a esta regla.

La inteligencia artificial pretende eliminar lo equívoco del lenguaje, mediante un programa informático de autoaprendizaje que daría al usuario una experiencia cada vez más adecuada a su consulta. Esta pretensión es tal vez la que deja al sujeto en cuestión con una precaria estabilidad. Se emparenta en este punto con lo que dice J-A Miller[1] respecto del pasaje al acto en el cuál “se abandonan los equívocos del pensamiento y del lenguaje”. Sin embargo, el chat GPT, basado en el lenguaje binario y preprogramado deja de lado la hiancia siempre abierta de la no relación sexual, cercenando al goce del viviente. La IA funciona como garante, en el pasaje al acto en cambio el sujeto se aventura sin garantías. El chat GPT deja a este sujeto a merced de las contingencias que siempre amenazan ese arreglo.

Ante la pregunta de por qué permanece en la consulta analítica, él mismo aporta que encuentra en su análisis “una referencia fundamental para la vida”. Esto aparece como efecto de las intervenciones que son más bien lineales, evitando la ofensa que implica para él el desencuentro con los otros. Las sesiones con el analista acotan la injuria de lalengua, ya que le aporta un marco dónde se tramita algo de ese goce injuriante. Cuando esto se instala como automatón, los encuentros lo hacen sentir “más vivo”, y dice “la IA me ayuda con el lenguaje y los pensamientos”, el análisis en cambio “con lo vivo de las relaciones con las personas”.

¿El análisis podrá ser reemplazado por la inteligencia artificial? En ese caso, el arreglo muestra que la apuesta analítica, mientras se oriente por lo real, no intentará obturar el agujero estructural de la no relación sexual y es con esta orientación que puede aportar al analizante una cuota de vivificación, que no es sin el deseo del analista, con su presencia y con una puesta en juego del costado más real de la transferencia, tal vez vía el acto que “apunta al corazón del ser: el goce”[2].


NOTAS

  1. Miller, J-A. (1988). Jacques Lacan: Observaciones sobre su concepto de pasaje al acto. Publicado en Infortunios del acto analítico.
  2. Ibidem.